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Nuestros hijos, nuestros maestros de vida

  • 17 jun 2021
  • 2 min de lectura

Actualizado: 18 sept 2021

Ser mamá es todo un reto. A veces el día a día nos gana y nos envuelve en una avalancha de responsabilidades donde nos pone al final de la prioridades. ¿Crees que es así?



Desde que somos mamás a veces sentimos que tenemos muchas caídas o que no hacemos las cosas bien. Definitivamente ser mamá no ha sido fácil y creo que eso sentimos todas en algún momento de nuestra vida.


Hace poco escuché que más difícil que ser adolescente es ser madre o padre de un adolescente. En lo particular considero que cada etapa tiene sus propios desafíos los cuales muchas veces no sabía cómo enfrentarlos y eso era muy frustrante.


Hace un poco más de seis años me sentía desbordada, estresada, frustrada y sentía que hacía todo mal porque tenía mucha carga en mi mochila. Me dedicaba demasiado al trabajo y el poco tiempo que tenía lo dedicaba a la casa, y al cuidado de las niñas. No tenía tiempo para mí, me dejé de lado como persona, como mujer y eso me pasó factura. Estaba siempre malhumorada, gritaba, todo me irritaba. No tenía paciencia. Es ahí donde tuve un quiebre.


Hasta que un día me dije ya no puedo seguir así y busqué un espacio para mí, para encontrarme porque me había perdido en una avalancha de responsabilidades y funciones que me arrastraron hasta el pozo más profundo de mi infelicidad. Supe que debía hacer algo y pronto, y justamente por ellas, mi fuente de motivación, me inicié en la práctica de yoga (una práctica de la cual se escuchaba cada vez más)


Fue un domingo que decidí tomarme tiempo para mi clase de prueba. La palabra que define esa experiencia es: transformación. Me enamoré de la práctica, del estado de bienestar y balance que había logrado (y olvidado que existía). A partir de ese momento continúe con mi práctica y luego tomé la decisión de llevar un profesorado de yoga para niños especiales y más adelante otro profesorado de hatha yoga para adultos. Y como parte del aprendizaje me especialicé en terapia ayurvédica, que fue otro gran descubrimiento del cual les comentaré en otro artículo.


Ser mamá es todo un reto. A veces el día a día nos gana y nos envuelve en una avalancha de responsabilidades, donde nos pone al fin ¿Crees que es así?

Mis hijas y yo llevamos una hermosa relación donde prima el respeto, la tolerancia y la paciencia. Todo este camino valió la pena porque cada experiencia vivida (positiva o negativa) hace que seamos mejores seres humanos. Aprendí que siempre podemos dar más pero sin dejarnos de lado y también aprendí a disfrutar de cada momento que nos regala la vida, enfocándonos en lo que tenemos que agradecer y no en lo que carecemos.


Por todo ello, al compartir mi experiencia quiero transmitirles que a pesar de todo lo que pase en nuestro camino siempre puede ser un gran aprendizaje.



 
 
 

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Elena Molina

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© 2021 by  Elena Molina

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